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Minerales de sangre

Extraccion minerales. Africa

Extracción minerales. Africa

En 2006 los diamantes se teñían de sangre en “Blood diamond”, a todos nos tocó el corazón e incluso llorábamos viendo las escenas dramáticas y la situación que vivían los personajes del largometraje, hasta tal punto que el director, Edward Zwick, consiguió que el mundo rechazara la manera de obrar de las compañías y compradores de diamantes. Pero ¿qué sucede con otros minerales que no son tan lujosos y que por una razón u otra, aun no siendo conscientes, todos tenemos presentes en muchos rincones de nuestra vida y que son asequibles económicamente?

Extracción de minerales en conflicto

Extracción de minerales en conflicto

Un teléfono de los que usamos habitualmente, con un peso de 120g combina más de 80 elementos químicos, más de 200 minerales y más de 300 aleaciones y variedades de plásticos.

El coltán, estaño, tungsteno, cobre, cobalto, oro, plomo, cadmio, níquel, zinc, litio, mercurio, yodo, entre otros, son los minerales con los que se construyen los dispositivos electrónicos que formarán parte de teléfonos móviles, tablets, ordenadores, lavadoras, neveras, televisores, cámaras fotográficas, vehículos , aviones, barcos, bombillas, y hasta los inocentes juguetes de nuestros hijos.

En el año 2012 se vendieron unos 2.320 millones de ordenadores, tablets, ultraportátiles y teléfonos móviles, en 2013 aumentó hasta los 2.432 millones, este año ronda los 2.590 millones y las previsiones para 2015 es de 2.640 millones de ventas de estos dispositivos.

En la Unión Europea hay más de 400 importadores de estos minerales que generan una gran fuente de ingresos. Ante tal escenario podríamos estar contentos e incluso felicitarnos por consumir estos productos llegando a cambiar cada poco tiempo el móvil, la Tablet, la cámara, y así contribuir al crecimiento económico de nuestros países y estar a la última en estas tecnologías, como mandan los cánones del consumismo. Pero esta alegría no es común a todo el planeta y nos puede dejar perplejos si ahondamos en la procedencia de la materia prima.

África, el continente con más índice de pobreza del planeta, donde 25 países se encuentran en la cola del ranking de desarrollo humano, donde el crecimiento económico casi nulo, donde el 50% de la población ejerce una producción agrícola rudimentaria y de subsistencia proveniente de la época colonialistas y que no se ha modernizado, obligándoles a importar más del 60% de sus necesidades alimentarias. El continente Africano, posee en contrapartida más del 80% de los minerales necesarios para la construcción de dispositivos electrónicos que los países desarrollados utilizamos. ¿Por qué siguen siendo tan pobres?

Las grandes corporaciones están realizando inversiones para la extracción de minerales, lo que podría suponer un desarrollo humano, sanitario, económico y de infraestructuras para estos países. Pero lejos de la realidad y bajo el desamparo de las instituciones político-jurídicas internacionales, lo que se está llevando a cabo es un expolio continuo de sus recursos, apropiaciones indebidas de tierras de cultivo de subsistencia que obligan a sus pobladores a desplazarse a otros territorios, contaminación de agua, con lo que las enfermedades y mutaciones en los ciudadanos son cada día más frecuentes y crean un fuerte impacto ecológico irreversible. Los “esclavos libres” de estas explotaciones carecen de cualquier derecho y protección, no pueden protestar, ni estar enfermos, ni descansar, ni disfrutar de indemnizaciones por accidente, hasta carecen de protecciones y herramientas adecuadas para extraer los minerales. Su único objetivo es trabajar sin límites de horario para ser pagados, si su producción es provechosa, con un puñado de arroz que tendrá que compartir con su familia para poder subsistir, por eso la mayoría de niños se ven obligados a trabajar.

La mayoría de estos países sufren guerras, conflictos internos y agresiones , incluso en caso del levantamiento de la población se utilizan mercenarios armados, todo ello bajo un marco propagandístico de limpiezas étnicas o luchas de poder entre tribus, pero la inestabilidad y corrupción política que sufren es factiblemente provocada por los intereses económicos que encierran estas corporaciones y la permisividad de las instituciones y gobiernos internacionales, que para mayor hipocresía, conceden ayudas al desarrollo a estos mismos países “esclavizados”.

Estados Unidos amparándose en el artículo 1502 de la Ley Dood-Frank a partir de 2013 obliga a más de 300 mil compañías a declarar la procedencia de los considerados minerales de conflicto y que las ganancias derivadas no repercutan en grupos armados, a lo que las asociaciones comerciales, representando a empresarios y fabricantes estadounidenses, presentaron un recurso alegando que la disposición suponía grandes costos para ellas. Empresas como Microsoft, señalaron que la compleja cadena de suministro imposibilita saber la procedencia de dichos minerales. Por otro lado HP, Intel, Sony, Toshiba, Apple han creado iniciativas cuyo objetivo es la acreditación de “mineras libres de conflicto”.

Por la misma línea el 5 de marzo de 2014 la Unión Europea propuso una estrategia para impulsar el comercio responsable de minerales procedentes de estas zonas de conflicto, lo que hará más difícil que grupos armados se financien y sostengan sus actividades a través de la minería y el comercio de dichos recursos.

Este marco legislativo, es un lavado de cara institucional y corporativo-empresarial ya que es relativamente sencillo conseguir la certificación y pasar los controles rutinarios; Un ejemplo claro lo vemos con Ruanda y Uganda que son los mayores exportadores de oro de hoy día, sin embargo, no poseen ninguna mina de oro explotada en sus territorios, el mineral es extraído en otros países y exportado como propio. He aquí el bajo control que se posee de la procedencia real de los minerales y la facilidad con la que se esquivan las iniciativas tanto de EEUU como de la UE, volviendo a dejar a estos países en la misma situación.

Mucho más sencillo, menos costoso y más “limpio” es montar una red de importación de minerales y fábricas de estos dispositivos en países asiáticos que no están sujetos a dichas legislaciones y por tanto las empresas de EEUU y UE no han de rendir cuentas al parapetarse bajo la “subcontratación” del tejido empresarial asiático.

Informático ONG Djumbai

Joan G. de la Fuente. Voluntario informático ONG Djumbai

Es el consumidor el que ha de hacer un uso responsable de la tecnología, comprando productos cuando son realmente necesarios y alargar al máximo su vida útil. Hemos de intentar no caer en la tentación consumista que nos obliga, casi cada año, a cambiar de terminal móvil, Tablet, televisión, ordenador, etc… por quedarse falsamente “obsoleto”. Antes de realizar cualquier renovación de estos dispositivos reflexionemos y analicemos si necesitamos el último modelo, si podemos actualizarlo, los nuevos programas que nos ofrecen, si realmente es necesaria la última versión y si les vamos a sacar el rendimiento necesario; Si es así, tendremos que realizar el cambio, en caso contrario aún podemos darle vida al dispositivo que tenemos y evitar la “esclavitud” de seres humanos.

Desde Djumbai saneamos y reciclamos dispositivos electrónicos que van destinados a proyectos de cooperación tecnológica en países en desarrollo. Si deseas donarlos puedes ponerte en contacto con nosotros a través de nuestra web o Facebook.

Joan G. de la Fuente para Djumbai.

1 comentario

  • No lo dejes morir, alarga la vida de tu ordenador | Djumbai.org desarrollo de las comunidades de Guinea Bissau
    Nov 16, 2014 at 07:47 pm

    […] reducimos el impacto ambiental que causan los desechos electrónicos (altamente tóxicos) y el impacto humano que gira en torno a las nefastas condiciones en las que se obtienen las materias primas que los […]

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